
Estirón de crecimiento, pubertad y cansancio: ¿qué hay realmente detrás?
Tu adolescente apenas puede levantarse de la cama, suena el despertador y no pasa nada: ni se mueve ni se levanta. ¿Te resulta familiar? En muchas familias es un tema diario. Y con razón: el estirón, la pubertad y el cansancio están estrechamente relacionados desde el punto de vista biológico, y el agotamiento tiene causas concretas que van mucho más allá de la «pereza».
En este artículo explicamos qué hay detrás del agotamiento de los adolescentes y cuándo puede ser una señal que deba tomarse en serio.
Aviso importante: Este artículo proporciona información general y no sustituye la consulta médica. Si el cansancio persiste o es intenso, recomendamos acudir a un pediatra o médico de cabecera.
- ¿Es normal el cansancio durante la pubertad?
- Estirón puberal: por qué consume tanta energía
- Cansancio en niños y niñas: ¿hay diferencias?
- El sueño durante la pubertad: por qué los adolescentes se duermen biológicamente más tarde
- Agotamiento durante la pubertad: ¿cuándo deberían prestar atención los padres?
- ¿Qué hacer contra el cansancio durante la pubertad?
- Nutrientes y cansancio: lo que el cuerpo necesita ahora
- Preguntas frecuentes sobre el estirón, la pubertad y el cansancio
¿Es normal el cansancio durante la pubertad?
La respuesta breve: sí, en la mayoría de los casos.
La mayor necesidad de dormir durante la adolescencia es una parte normal del desarrollo biológico; no es un rasgo de carácter ni un problema de educación. Además del cansancio, muchos estudiantes experimentan en esta etapa cambios de humor y un auténtico caos emocional: a veces llenos de energía y otras apenas capaces de reaccionar; esto es una expresión de la remodelación hormonal, no de falta de disciplina.
Por eso es normal que los adolescentes:
- necesitar dormir más que los niños o los adultos
- tener dificultades para levantarse de la cama por la mañana
- sentirse agotados después de un largo día escolar
- parecer especialmente faltos de energía durante las fases de crecimiento intenso
Estirón puberal: por qué consume tanta energía
La relación entre el estirón puberal y el cansancio es directa: crecer conlleva una mayor necesidad de energía del cuerpo.
Hormonas como la hormona del crecimiento (somatotropina) y las hormonas sexuales controlan esta extensa remodelación corporal y requieren grandes cantidades de energía. El cuerpo crece y cambia a grandes pasos: en las niñas, el estirón más intenso suele comenzar entre los 10 y los 13 años; en los niños, algo más tarde, normalmente entre los 12 y los 15 años. En las fases de mayor crecimiento, los adolescentes pueden crecer hasta 10 centímetros al año.1
Lo que ocurre en el cuerpo es notable:
- Crecimiento óseo: Los huesos largos crecen en las placas de crecimiento. Este proceso requiere una división celular continua, la incorporación de minerales y la formación de nueva estructura ósea.
- Desarrollo muscular: Sobre todo en los chicos, la masa muscular aumenta considerablemente durante esta etapa; es otro proceso que requiere mucha energía.
- Crecimiento de los órganos: El corazón, los pulmones y otros órganos internos crecen con el cuerpo y deben adaptarse a su mayor tamaño.
- Desarrollo cerebral: El córtex prefrontal —responsable de la planificación, el control de los impulsos y la toma de decisiones— sigue madurando durante la pubertad y es un órgano especialmente exigente en cuanto a energía.
Al mismo tiempo, el cerebro está intensamente ocupado aprendiendo: se crean nuevas conexiones neuronales y se remodelan las antiguas. A muchos adolescentes les cuesta concentrarse durante esta etapa, no porque no se esfuercen, sino porque su cerebro simplemente está trabajando al límite de su capacidad biológica.
El resultado: el metabolismo basal —es decir, las necesidades energéticas del cuerpo en estado de reposo— alcanza durante la pubertad un nivel tan alto como en ninguna otra etapa de la vida, salvo el primer año. Esta mayor necesidad de energía explica por qué los adolescentes suelen parecer agotados durante las fases de crecimiento, incluso cuando duermen lo suficiente.
Descubre más sobre los nutrientes que el cuerpo necesita especialmente durante esta etapa en nuestro artículo: ¿Qué vitaminas son importantes para los adolescentes? Descubre también nuestras vitaminas para adolescentes y vitaminas para niños.
Cansancio durante la pubertad en chicos y chicas: ¿hay diferencias?
Sí, y las diferencias tienen una base biológica.
Cansancio durante la pubertad en los chicos
En los chicos, la pubertad comienza, en promedio, algo más tarde que en las chicas. A cambio, el estirón suele ser más intenso: durante su fase de máximo crecimiento, los chicos suelen crecer más y desarrollar considerablemente masa muscular al mismo tiempo. El aumento de los niveles de testosterona impulsa este proceso y requiere mucha energía. El estado de ánimo puede fluctuar mucho durante esta etapa, y las ganas de ir a la escuela, hacer deporte o practicar aficiones pueden desaparecer temporalmente; esto es normal en esta fase y no es señal de ningún trastorno.
Cansancio durante la pubertad en las niñas
En las niñas interviene un factor adicional: al comenzar la menstruación, pierden hierro con regularidad. El hierro contribuye a la formación normal de la sangre, y un aporte insuficiente de hierro puede manifestarse como cansancio y falta de energía. Este agotamiento tiene el mismo aspecto externo que el cansancio normal de la pubertad, pero con frecuencia conduce a otro diagnóstico médico: la deficiencia de hierro, una de las causas más frecuentes, aunque a menudo pasadas por alto, en las adolescentes.
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Consejo: Las niñas que durante la pubertad estén cansadas con especial frecuencia o intensidad también deberían pedir al médico que les controle los niveles de hierro.
El sueño durante la pubertad: por qué los adolescentes se duermen biológicamente más tarde
Los problemas de sueño y los cambios en los hábitos de sueño se encuentran entre los temas que más preocupan a los padres de adolescentes, y tienen una explicación biológica clara.
Durante la pubertad, el reloj interno de los adolescentes cambia de forma demostrable. La liberación de melatonina —la hormona del sueño— se retrasa varias horas. Investigadores, entre ellos científicos del Rush University Medical Center de Chicago, han demostrado que este desplazamiento no es un problema individual, sino un fenómeno biológico universal.2 En el lenguaje científico se habla de un «desfase de fase circadiana», y se produce independientemente del estilo educativo o de la disciplina.3
La edad desempeña un papel decisivo: cuanto más avanzada está la pubertad, más se desequilibra el ritmo interno. Biológicamente, los adolescentes se cansan más tarde y se despiertan de forma natural más tarde.
El problema en la vida cotidiana: El inicio temprano de las clases altera por completo este ritmo natural. Si el despertador suena a las 6:30, muchos adolescentes se encuentran, desde el punto de vista biológico, justo en su fase más profunda del sueño. Durante la semana escolar, los adolescentes duermen de media solo entre 6 y 7 horas; las horas que faltan se acumulan durante meses hasta convertirse en un déficit de sueño grave.2
Duración del sueño recomendada: La Sociedad Alemana de Investigación del Sueño y Medicina del Sueño (DGSM) recomienda que los adolescentes de entre 13 y 18 años duerman al menos 8 horas por noche.4 La mayoría de los adolescentes duerme bastante menos durante la semana escolar.
El teléfono inteligente lo hace aún más difícil. Muchos adolescentes leen un último mensaje, navegan por las redes sociales y, de repente, se dan cuenta de que es mucho después de medianoche. La luz azul de las pantallas también inhibe la liberación de melatonina y retrasa aún más el sueño.
Agotamiento durante la pubertad: ¿cuándo deberían prestar atención los padres?
El cansancio durante la pubertad suele ser normal. Sin embargo, el agotamiento que supera con creces lo habitual puede indicar que algo no va bien. El estrés psicológico persistente —por la escuela, las amistades o las dificultades familiares— también puede provocar un agotamiento extremo y afectar considerablemente al bienestar general.
Los padres deberían prestar atención cuando:
- el cansancio persiste de forma permanente e independientemente del sueño
- el adolescente parece pálido, sin energía o desinteresado durante varias semanas
- el agotamiento va acompañado de infecciones frecuentes, mareos o problemas circulatorios
- el rendimiento escolar disminuye notablemente sin otra causa aparente
- el adolescente refiere palpitaciones, dificultad para respirar o dolores de cabeza
Estos síntomas pueden tener muchas causas, entre ellas déficits nutricionales, problemas de tiroides, anemia o estrés psicológico. No dudéis en buscar apoyo profesional: solo una consulta médica con las pruebas correspondientes puede aportar verdadera claridad.
Consejo: ¿Cuándo acudir al médico? Si el agotamiento dura más de 2–3 semanas y no mejora con sueño, descanso o vacaciones, se recomienda acudir al médico.
Descubre también más en nuestra entrada del blog: Vitaminas para el cerebro y los nervios.
Consejos útiles: ¿qué hacer contra el cansancio durante la pubertad?
No todo el cansancio se puede evitar, pero hay medidas concretas que padres y jóvenes pueden tomar. Descansar lo suficiente no es pereza, sino una necesidad biológica. Los jóvenes durante la pubertad necesitan la comprensión de su entorno.
1. Priorizar el sueño y mejorar la higiene del sueño
- Acostarse y levantarse siempre a la misma hora, también los fines de semana en la medida de lo posible
- Dejar el teléfono inteligente al menos una hora antes de acostarse; la luz azul inhibe la secreción de melatonina
- Mantener el dormitorio fresco, oscuro y tranquilo
- Evitar la cafeína (bebidas energéticas, cola) por la tarde y por la noche
- Quienes apenas pueden concentrarse durante la primera clase se benefician especialmente de un ritual constante para conciliar el sueño, aunque al principio resulte difícil.
2. Alimentación equilibrada
Una alimentación variada con abundantes verduras, legumbres, frutos secos y productos integrales constituye la base. Los alimentos especialmente ricos en hierro, como las lentejas, las semillas de calabaza y las verduras de hoja verde, son importantes para las chicas durante la pubertad.
3. Hacer ejercicio, pero sin excederse
La actividad física regular al aire libre puede mejorar la calidad del sueño. En cambio, hacer demasiado ejercicio durante las etapas de crecimiento puede tener el efecto contrario.
4. Reducir el estrés
El estrés escolar, la presión social y las exigencias de rendimiento de los jóvenes de hoy son factores de carga reales. Las pausas, las aficiones y el tiempo sin pantallas no son un lujo: son necesarios.
5. Buscar ayuda profesional para los problemas crónicos de sueño
Si los problemas de sueño persisten y no mejoran con medidas sencillas, en algunos casos la terapia cognitivo-conductual para los trastornos del sueño puede ser una opción eficaz. Hablad abiertamente sobre ello con el pediatra o el médico de familia.
6. Comprobar el aporte de nutrientes
Si el cansancio persiste a pesar de una buena higiene del sueño y una alimentación equilibrada, conviene hacerse un análisis de sangre con el médico. Así se pueden comprobar específicamente los niveles de hierro, la vitamina D, los valores tiroideos y otros parámetros.
Nutrientes y cansancio: lo que el cuerpo necesita ahora
Las necesidades de nutrientes durante la pubertad difieren considerablemente de las de la infancia, tanto en el tipo como en la cantidad. Las consecuencias de una carencia prolongada pueden afectar directamente al bienestar y la concentración.
Según las declaraciones autorizadas, determinados nutrientes contribuyen a reducir el cansancio y la fatiga, entre ellos el hierro y el magnesio. Sin embargo, solo un análisis de sangre puede mostrar si existe una deficiencia concreta.
Preguntas frecuentes sobre el estirón, la pubertad y el cansancio
¿Cuánto dura un estirón durante la pubertad?
Por lo general, un estirón dura varios meses. La pubertad completa se extiende aproximadamente desde los 10 hasta los 16 años en las niñas, y desde los 12 hasta los 18 años en los niños. Durante este periodo pueden sucederse varias fases de crecimiento, cada una de las cuales puede ir acompañada de una mayor necesidad de sueño y cansancio.
¿Cuánto dura la somnolencia durante un estirón?
Esto varía mucho de una persona a otra. Durante la fase de crecimiento más intensa —que suele darse en las niñas entre los 11 y los 13 años, y en los niños entre los 13 y los 15 años—, el cansancio marcado puede durar varias semanas o meses. Cuando el ritmo de crecimiento disminuye, el nivel de energía suele volver a regularse. Si el agotamiento intenso persiste, se debe consultar a un médico.
¿Cuáles son las causas del cansancio extremo en los adolescentes?
Cuando el cansancio supera claramente lo normal, puede deberse a diversas causas: deficiencia de hierro (especialmente en las niñas después de la primera menstruación), deficiencia de vitamina D, hipotiroidismo, falta crónica de sueño por acostarse demasiado tarde o estrés psicológico persistente. Un estado depresivo incipiente también puede manifestarse como agotamiento extremo. Solo una consulta médica con un análisis de sangre puede determinar la causa con fiabilidad.
¿Cuál es la edad más difícil para un adolescente?
La fase más intensa de la pubertad suele darse en las niñas entre los 12 y los 14 años, y en los niños entre los 13 y los 15 años; es decir, justo cuando coinciden los estirones, los cambios hormonales y la presión escolar. Durante este periodo, el agotamiento físico, los cambios de humor y los problemas de motivación pueden ser especialmente marcados. Sin embargo, no existe una respuesta general: algunos adolescentes viven la prepubertad como una etapa especialmente difícil, mientras que otros afrontan más cambios y nuevas exigencias durante la pospubertad.
¿A partir de cuándo debería llevar a mi hijo adolescente al médico?
Si el agotamiento dura más de 2–3 semanas, no mejora con el descanso o va acompañado de otros síntomas como palidez, mareos, infecciones frecuentes o palpitaciones, conviene consultar a un médico.
¿Puede la deficiencia de hierro causar cansancio durante la pubertad?
La deficiencia de hierro es una causa frecuente, pero a menudo ignorada, del cansancio, especialmente en las niñas tras la aparición de la menstruación. El hierro contribuye a la formación normal de la sangre. La presencia de una deficiencia de hierro solo puede determinarse mediante un análisis de sangre.
Referencias
[2] Crowley, S. J. et al. (2022): Prolongación del sueño entre semana en adolescentes con fase retrasada mediante luz brillante por la mañana durante el fin de semana y gestión del tiempo por la tarde. SLEEP. Laboratorio de Investigación de los Ritmos Biológicos, Centro Médico de la Universidad Rush, Chicago.
URL: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9832518/
[3] Carskadon, M. A., Vieira, C. y Acebo, C. (1993): Asociación entre la pubertad y la preferencia por una fase retrasada. Sleep, 16(3), 258–262.
URL: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/8506460/
[4] Sociedad Alemana de Investigación del Sueño y Medicina del Sueño (DGSM): Duración y calidad del sueño: recomendaciones para niños y adolescentes.
URL: https://www.dgsm.de/fileadmin/patienteninformationen/ratgeber_schlafstoerungen/10_DGSM-Schlafstoerungen-bei-Kindern_barrierefrei.pdf
[5] Mensink, G. B. M. et al. (2021): EsKiMo II – El estudio sobre la alimentación como módulo de KiGGS. Instituto Robert Koch, Berlín.
URL: https://edoc.rki.de/handle/176904/6887.2
Información obligatoria: los complementos alimenticios no sustituyen una dieta equilibrada y variada ni un estilo de vida saludable. No debe superarse la cantidad diaria de consumo indicada.




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